Educando Ciudadanos

Ahora mismo estoy en una clase de Educación para la Ciudadanía, tratando el tema del Pensamiento Crítico, y ofreciéndoles unas escuetas normas para que aprendan a ejercerlo (no es que yo vaya de iluminado por la vida, es que la programación de la asignatura me obliga a hacerlo así). Para ello, intentamos establecer una serie de datos empíricos en contra del Tarot y el curanderismo, así, en plan ejemplos facilones.

El problema es que mis alumnos creen en la astrología más que en la Ciencia. El problema es que la asignatura se imparte una hora a la semana. El problema es que hay que estar buscando en el diccionario cualquier palabra que apareza en cualquier texto (hoy han sido, valga la muestra: concepto, tarot, predicción, vidente…). El problema es que estoy más tiempo mandando callar que explicando. El problema es que te dicen abiertamene que esta materia “es una mierda”, “que no sirve para nada”, “que los profesores somos idiotas que no les enseñamos nada útil”. El problema es que uno se prepara las clases y piensa mil estrategias y desarrolla cientos de acercamientos pedagógicos para acabar dándose con una puerta en las narices.

El problema es que vamos sin rumbo. Al pairo. Y esto, señores políticos, nos va a pasar factura a la nación entera dentro de diez o veinte años.

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Cosas que me gustaría saber (I)

  1. ¿Cómo se sabe en un debate político que un candidato ha ganado a otro “por goleada”?
  2. ¿Hasta que punto son fiables las encuestas sobre intención de voto? ¿No es posible que los datos que arrojan favorezcan a según qué partido? ¿No deberían estar prohibidas tales encuestas durante la campaña?
  3. ¿Por qué en Andalucía siempre coinciden las Elecciones Autonómicas con las Generales?
  4. ¿Por qué se trata por todos los medios de “americanizar” la campaña cuando nuestro sistema político no tiene absolutamente nada que ver con el de ellos?
  5. ¿Cuándo dejarán nuestros “líderes” políticos de tirarse los trastos a la cabeza y empezarán a proponer soluciones a los muchos problemas de nuestro país?
  6. Quosque tandem abutere gilipollas patientia nostra?

Te vigilan, brother

Desde ayer, he estado pensando sobre qué tema podría quejarme en el siguiente post. Algo sencillito, sin demasiado alcance, una gilipollez cualquiera, vamos. El problema es que hay tanto donde elegir que a uno se le va la pinza entre tanta idiotez producida por los hombres y mujeres humanos.

Al final me he decidido por hablar de Google (paso de poner links porque todos tenéis a estos mamarrachos como página de inicio inevitable en todos vuestros navegadores), aprovechando que circula un vídeo por YouTube desde hace algún tiempo en el que se exprime y se explica los modos y maneras en los que actúan estos simpáticos muchachos que se onanizan con el Gran Hermano de Orwell.

Seamos claros: Google no es más que una extensión de la habitual paranoia estadounidense, que considera que el mundo es un lugar muy peligroso para vivir y que, por tanto, hay que estar preparados para defenderse. En su inmensa estupidez vital, compañías como esta creen estar haciendo una inmensa labor a la humanidad (esto en psicología se llama Megalomanía, o sea, creerse el ombligo del mundo) al escanear todos los correos y al recabar información vital sobre todos los usuarios de, por ejemplo, Gmail, que son millones en este patético planeta nuestro. Para ellos, respetar la privacidad no es más que una muestra de flaqueza, algo que hay que sacrificar en aras de un bien mayor: la consecución de un planeta puro en donde reine el Bien para mayor gloria de Dios (no olvidéis lo que pone en los billetes de dólar: In God We Trust [En Dios Confiamos]), y, ya de paso, donde los yanquis sean los que administren el cotarro; es que el resto de la humanidad, ya sabéis, son tontos perdidos que necesitan ser gobernados.

Es sintomático que en Second Life, ese mundo virtual en el que están empezando a replicarse los mismos comportamientos y actitudes que en el mundo real, donde hasta hacía poco se producía un respeto absoluto hacia la intimidad de los usuarios, haya ahora una prisa absoluta por cambiar los protocolos y exigir a todos los miembros (hay muchas formas de exigir, no se dejen engañar por la demagogia y la oratoria barata) que demuestren más allá de toda duda que son los que dicen ser y que tienen la edad que dicen tener. Y yo me pregunto, ¿qué sentido tiene entonces un juego (por llamarlo de algún modo) donde lo que los usuarios buscan es la fantasía y adoptar las apariencias que quieran para vivir una segunda vida que no tenga nada que ver con la de verdad? Pues no tiene ninguno, oiga, pero es lo que hay, y nadie podrá hacer nada por impedirlo.

Detrás de este ejemplo, seguro, está la CIA, el FBI, y su acólito Google, no lo duden, recabando información para mayor gloria de un mundo mejor. Yo propongo, desde esta humilde tribuna, que usemos Gmail, por qué no, pero que incluyamos en las firmas lindezas como las siguientes, más que nada para joderles. Os las coloco en Inglés para que así las entiendan:

  • Go spy your fucking mother (Ve a espiar a tu puta madre)
  • Privacy is ecstasy (La privacidad es el éxtasis)
  • Stop watching my ass, pervert! (¡Deja de mirarme el culo, pervertido!)
  • You’re molesting a free soul (Estáis abusando de un alma libre)
  • Who watches The Watchmen? (¿Quién vigila a Los Vigilantes?) [Esto es de Juvenal, pero sigue molando a pesar de los años]

Vosotros podéis añadir el resto. Inundemos el ciberespacio de proclamas anti gilipollas endiosados, y saturemos sus servidores con quejas y porquería filosófica. Ellos nos bombardean con anuncios que no pedimos, pues hagamos nosotros lo mismo.

Mi intimidad es mía. Es todo cuanto tengo que decir.

La Canción del Pirata

Podría calcularlo en las antiguas pesetas, pero sé que sería una barbaridad de muchos ceros y no quiero marearme. 110 millones de euros es lo que se va a embolsar la SGAE con el nuevo canon digital, previsiones para 2008. Si esto no es demencial que venga Crom y lo vea.

Es decir, que empezaron quejándose de las pérdidas por piratería y ahora hemos llegado a que les permitan por ley (casi actuar bajo una  auténtica Patente de Corso) recaudar directamente al rebaño ciego que es la sociedad actual por el simple hecho de utilizar aparatos de almacenamiento, id est, cobrar por la posibilidad del delito, y no por el delito en sí.  Yo me pregunto cientos de cosas al respecto, aunque hay un par de ellas que me interesaría recalcar:

  • Mi madre tiene 65 años, no sabe ni programar un DVD, mucho menos tirar de mula y bajarse el último disco de los triunfitos. ¿Por qué tiene que pagar mi amadísima progenitora por comprarse un teléfono móvil? ¿Hay derecho a que se dude de ella y se la trate como un delicuente preventivo para que no lesione los derechos de, un poner, Ramoncín o Alejandro Sanz?
  • Vale, yo (que sí que sé) tiro de la mula y me descargo un disco descatalogadísimo de Smile, el primer grupo de Freddie Mercury. Es un disco de 1969, no hay forma de conseguirlo, y yo lo quiero escuchar. Tendrá unos derechos, no lo dudo, pero, ¿qué coño pintan en los citados derechos la Sociedad General de Autores de ESPAÑA? Que yo sepa, estamos hablando de un grupo británico que ya no existe, y que incluso es anterior a toda esta vaina. ¿Me puede explicar alguien de qué estamos hablando en este caso?

Como comentaba antes, esto empieza a tener tintes de puro manicomio, y dice muy poco de nosotros, ciudadanos, el hecho de que no movamos un dedo para evitar estos atropellos. Veo un futuro oscuro en el que los hombres de negro de la SGAE, carpetita en mano, nos detendrán por ir silbando por la calle el último éxito de Bisbal, o nos colocarán en nuestras casas cámaras de monitorización para ver si estamos interpretando con la guitarra canciones prohibidas por sus cánones.

Sólo les recuerdo que sin acción no hay reacción, que ancha es Internet, y que, afortunadamente, se puede comprar de modo electrónico cualquier cosa que necesiten, en países cuyas legislaciones no contemplan este tipo de tropelías. Prefiero pagar los gastos de envío, porque al menos formará parte del sueldo del transportista. El canon, mientras no se pongan de acuerdo, no sé a qué bolsillo va. 

Ordeñando a la basca

[Música de fondo: Californication, de los Red Hot Chili Peppers]

Cuando yo era chico (pongamos que hace más o menos unos treinta años) las compras navideñas y, por supuesto, sus productos asociados, estaban en boxes hasta poco más de una semana antes de la nochebuena. I mean, que hasta el quince de diciembre o así nadie se preocupaba por hacer acopio de polvorones, sidras, pavos, mariscos (salvo gente pudiente, no había pasta para ello), regalos inservibles y demás gilipolleces que nos echamos a las espaldas durante estas fechas de supuesto buen rollito. ¿Por qué? Por muchísimas razones, pero la principal es que no había tantos centros comerciales e hipermercados a los que bailarles el agua.Nuestra sociedad pasará a la historia como una de las más gilipollas que ha parido la especie humana (de por sí bastante imbécil a juzgar por las cagadas cometidas a lo largo y ancho de la historia), de eso no me cabe la menor duda. En síntesis, no somos más que una panda de simios que se mata a trabajar con el fin de obtener unos cuantos bits de información que se traducen a numeritos en la cuenta del banco para, inmediatamente, irlos entregando poco a poco a unas entidades que nos proveen de cosas que, en realidad, no necesitamos en la mayoría de los casos. Esto último se agrava más o menos a finales de octubre, con el pretexto de celebrar el nacimiento de un tipo que, supuestamente, murió por los pecados de la humanidad. Qué bonito, oiga. Ya puestos, el tipo en cuestión nunca dijo que tuviéramos que empeñar hasta las cejas para comprar regalitos absurdos que nuestros familiares irán arrinconando en rincones olvidados de sus casas. Porque, la verdad, ¿a alguno de ustedes le regalan algo que de verdad necesite o desee? Quitemos a las parejas de cada cual, que más o menos nos conocen… aparte de éstas, todo lo demas se limita a chucherías sin sentido que nos la traen al pairo. Los únicos que salen ganando, ya saben, son los mismos que se ponen las botas inventádose fiestecitas absurdas a lo largo del año, todo para que no haya ni un solo mes en el calendario en el que no haya que regalar algo a alguien.Nunca he sido amante de la navidad, ni siquiera de pequeño, pero he de reconocer que, al menos, las de antes eran menos ostentosas y más ilusionantes. Será que ahora ya tenemos de todo (me refiero al mundo occidental), y que pocas cosas nos sorprenden; o será que en este mundo neoliberal que nos contiene no nos queda otra para ganarnos el derecho a existir.Y, sí, odio al puto santa claus de los cojones. De aquí a nada, si no ya lo verá, estaremos celebrando el Día de Acción de Gracias sin saber siquera lo que significa. El caso es celebrar, aunque la otra mitad del mundo se esté muriendo de hambre en estos mismos momentos.