Un apunte ultrarápido

Hablaba el otro día de la verdadera crisis, la de ideas, y todo cuanto veo o leo a mi alrededor confirma mis sospechas de que no estoy equivocado. En los dos o tres últimos días he leído artículos en prensa en los que los más sesudos economistas del planeta achacan el estado actual de las bolsas (y, por ende, de nuestros bolsillos) a la avaricia de los pérfidos neocons (yuyu mutia, diría Tarzán) y a la falta de ideas para desarrollar nuevos modelos económicos que se ajusten a la realidad y a las necesidades del mundo actual.

Pues va a ser que sí.

Cosas que me gustaría saber (I)

  1. ¿Cómo se sabe en un debate político que un candidato ha ganado a otro “por goleada”?
  2. ¿Hasta que punto son fiables las encuestas sobre intención de voto? ¿No es posible que los datos que arrojan favorezcan a según qué partido? ¿No deberían estar prohibidas tales encuestas durante la campaña?
  3. ¿Por qué en Andalucía siempre coinciden las Elecciones Autonómicas con las Generales?
  4. ¿Por qué se trata por todos los medios de “americanizar” la campaña cuando nuestro sistema político no tiene absolutamente nada que ver con el de ellos?
  5. ¿Cuándo dejarán nuestros “líderes” políticos de tirarse los trastos a la cabeza y empezarán a proponer soluciones a los muchos problemas de nuestro país?
  6. Quosque tandem abutere gilipollas patientia nostra?

Te vigilan, brother

Desde ayer, he estado pensando sobre qué tema podría quejarme en el siguiente post. Algo sencillito, sin demasiado alcance, una gilipollez cualquiera, vamos. El problema es que hay tanto donde elegir que a uno se le va la pinza entre tanta idiotez producida por los hombres y mujeres humanos.

Al final me he decidido por hablar de Google (paso de poner links porque todos tenéis a estos mamarrachos como página de inicio inevitable en todos vuestros navegadores), aprovechando que circula un vídeo por YouTube desde hace algún tiempo en el que se exprime y se explica los modos y maneras en los que actúan estos simpáticos muchachos que se onanizan con el Gran Hermano de Orwell.

Seamos claros: Google no es más que una extensión de la habitual paranoia estadounidense, que considera que el mundo es un lugar muy peligroso para vivir y que, por tanto, hay que estar preparados para defenderse. En su inmensa estupidez vital, compañías como esta creen estar haciendo una inmensa labor a la humanidad (esto en psicología se llama Megalomanía, o sea, creerse el ombligo del mundo) al escanear todos los correos y al recabar información vital sobre todos los usuarios de, por ejemplo, Gmail, que son millones en este patético planeta nuestro. Para ellos, respetar la privacidad no es más que una muestra de flaqueza, algo que hay que sacrificar en aras de un bien mayor: la consecución de un planeta puro en donde reine el Bien para mayor gloria de Dios (no olvidéis lo que pone en los billetes de dólar: In God We Trust [En Dios Confiamos]), y, ya de paso, donde los yanquis sean los que administren el cotarro; es que el resto de la humanidad, ya sabéis, son tontos perdidos que necesitan ser gobernados.

Es sintomático que en Second Life, ese mundo virtual en el que están empezando a replicarse los mismos comportamientos y actitudes que en el mundo real, donde hasta hacía poco se producía un respeto absoluto hacia la intimidad de los usuarios, haya ahora una prisa absoluta por cambiar los protocolos y exigir a todos los miembros (hay muchas formas de exigir, no se dejen engañar por la demagogia y la oratoria barata) que demuestren más allá de toda duda que son los que dicen ser y que tienen la edad que dicen tener. Y yo me pregunto, ¿qué sentido tiene entonces un juego (por llamarlo de algún modo) donde lo que los usuarios buscan es la fantasía y adoptar las apariencias que quieran para vivir una segunda vida que no tenga nada que ver con la de verdad? Pues no tiene ninguno, oiga, pero es lo que hay, y nadie podrá hacer nada por impedirlo.

Detrás de este ejemplo, seguro, está la CIA, el FBI, y su acólito Google, no lo duden, recabando información para mayor gloria de un mundo mejor. Yo propongo, desde esta humilde tribuna, que usemos Gmail, por qué no, pero que incluyamos en las firmas lindezas como las siguientes, más que nada para joderles. Os las coloco en Inglés para que así las entiendan:

  • Go spy your fucking mother (Ve a espiar a tu puta madre)
  • Privacy is ecstasy (La privacidad es el éxtasis)
  • Stop watching my ass, pervert! (¡Deja de mirarme el culo, pervertido!)
  • You’re molesting a free soul (Estáis abusando de un alma libre)
  • Who watches The Watchmen? (¿Quién vigila a Los Vigilantes?) [Esto es de Juvenal, pero sigue molando a pesar de los años]

Vosotros podéis añadir el resto. Inundemos el ciberespacio de proclamas anti gilipollas endiosados, y saturemos sus servidores con quejas y porquería filosófica. Ellos nos bombardean con anuncios que no pedimos, pues hagamos nosotros lo mismo.

Mi intimidad es mía. Es todo cuanto tengo que decir.

Nuevo, del paquete

Aquí arriba de la página, donde están las pestañas, tienen ustedes una nueva sección: Literatura Cómica, donde iré volcando todos los escritos frikis y desaforados que a veces salen de mis teclas. Lo de siempre, ya saben lo que pienso: más vale colgarlo aquí que dejarlos pudrirse en los vericuetos del disco duro.

La Ciudad Silenciosa

Bueno, nenes y nenas, después de las (para mí) merecidísimas vacaciones navideñas, volvemos con más fuerza y más carnaval, je, je… De aperitivo, aquí os dejo un corto que es la caña de España, gracias a un chivatazo de mi buen amigo V.

Disfrutadlo.

http://www.dailymotion.com/video/x17eup_the-silent-city_shortfilms

 

Felicitación de protocolo

Los que me conocen un poco saben que odio la Navidad, y los que no, pues acaban de enterarse. De pequeño me gustaba, como a todos, pero ya he dicho más de una vez que esta ola de consumo compulsivo que trae el neoliberalismo ha terminado por cargarse cualquier ilusión que me pudiera o pudiese quedar. De todas formas, lo cortés no quita lo valiente, y uno es una persona educada que comprende que su opinión no es ni mucho menos compartida por el resto del planeta. Por tanto, sirva este pequeño post para desearles unas felices navidades y un próspero año nuevo en el que el Euribor caiga en picado y el Cádiz vuelva a primera. Sí, sé que es un detalle, pero es que yo soy así de generoso :))