El Mundo Feliz (I)

Debo confesarlo: soy culpable de todo lo que me acusan y, supongo, que deberé expiar mis culpas a lo largo de todas las reencarnaciones que me queden por delante. No hay vuelta atrás, por mucho que haga o diga, por mi sangre corren rastros genéticos de seres malvados y pendencieros que nos han llevado hasta la situación actual.

De verdad.

Soy hombre, caucásico, vivo en el primer mundo y pago mis impuestos. Como atenuante diré que hace mucho tiempo que abandoné la fe católica (aunque ellos se nieguen a facilitarme la apostasía: no pueden arriesgarse a que sus censos disminuyan), posiblemente una de las decisiones más inteligentes que haya tomado en la vida. Por lo demás, culpable, se mire por donde se mire.

Porque no recuerdo ahora mismo que, por irnos al otro lado de la calle de la vida, ninguna mujer haya comenzado jamás una guerra (¿mandar a la gente que amas y a tu prole al exterminio? Venga ya, eso no es de seres inteligentes), que ninguna fémina haya ordenado invadir un país para abortar culturas, que ellas se emborrachen y peguen a sus pareja para tratar de evadirse de sus frustraciones.

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11 comentarios

  1. ¿Sabe qué? lleva usted razón, porque digo yo que Condoleza Rice (o como se escriba) no tuvo que ver con las guerras yankees, y que la Ironwoman (la Teacher si se escribe así) tampoco tuvo nada que ver con las que iniciaron los ingleses en su mandato. Y por supuesto Doña Isabel La Católica era buena y católica, el genocida era el marido que además era el aragonés…, aunque en comparación, si de comparar se trata, nosotros tenemos más bestias entre nuestras filas que ellas.

    Pero mira por donde, yo siempre dije que si alguien supo mantenerse fuera del poder preestablecido y cambiar las cosas, no fueron los sindicatos que a veces son más partidistas que los partidos, sino las feministas, que han avanzado sólo a base de protestas y de tener razón. Todavía la tienen (la razón) y les queda mucho por protestar.

    Ahhh, y no se preocupe usted por esa sangre de asesino que corre por sus venas, hay que estar muy hasta los cojones para que se active el gen, aunque… 🙂

  2. No hace falta estar muy hasta los cojones, no. Somos asesinos por naturaleza; no hay más que ver a dos niños de entre un año y dos discutiendo por cualquier cosa. Otra cosa es que los corsés sociales que por fortuna nos imponemos funcionen mejor o peor (y si el corsé contiene a la bestia en días como el presente, con dos atascos horribles, dos sesiones eternas de grabación de disco, y dos discusiones con dos idiotas, es que es un corsé muy fuerte).

    Los hombres cumplen con su rol de machos conquistadores que vemos en otras especies, pero claro, a lo bestia: cual chimpancés atacando a clanes vecinos pero con mejor organización gregaria y armas de destrucción masiva. El hombre compite por la hembra, antes enseñando pectoral (supongo) y ahora chuleando y poniendo poses con el vasowhiskito en la mano; y esa tendencia a la competencia con el contrario y a la necesidad de defender el espacio territorial -y a las hembras de dentro- permanece en la parte del reptil que tenemos en el cerebro. O sea, que mayormente estamos gilipollas perdidos (o gelipollas, como dice mi madre) y nos liamos a guerrear por aquello del mira lo que ma disho y por el a ver quién la tiene más grande. Y claro, muere gente, muchísima gente. Las mujeres también tienen lo suyo de gilipollas (o gelipollas), pero por suerte su programación las lleva hacia la protección de lo suyo y los suyos. Si hay que pasar por encima de otro, pues vale, pero si para ello debe ponerlo en peligro, mejor evitar el trance.

    La sociedad machista de hoy día es injusta y cabrona. Esperemos que sea substituida por otra más justa y equilibrada, y no por su contrario. Que aunque nos iría mejor, que sí, tampoco estaría bien del todo la cosa.

  3. Maggie Thartcher y las Malvinas.

  4. Jó, se me ha colao un artículo en borrador y sus ponéis a comentarlo como cosacos del Don :))

    De todas formas, la Thatcher no vale que era un tío. Ta comprobao.

  5. No haberlo puesto, joer ya.
    Por cierto (aunque no tiene na que ver), hay una nueva del tito Stephen. Bueno, del tito Stephen de cuando aún no era el tito Stephen, o sea, cuando era el tito Bachman. Del año 73, buen año por cierto, antes de Bachman que se muriera después de un Cáncer de Carrie. La novela se llama “Blaze”, y es buena buena buena. Una cosa de género negro rica rica rica.

  6. Quería decir “antes de que Bachman se muriera después de un cáncer de Carrie”, pero me ha salido una cosa rara.
    De todas formas, de na por la recomendación.

  7. S’agradece, s’agradece… buena tiene que ser, andiluego, que fue un año del copón para la producción del Tito.

  8. Sasto. Amás, ese año nací yo.
    Vamos, que mala no puede ser 😛

  9. Que pesimistas estamos. Joer ya 🙂
    Optimismo es lo que hay que tener.
    Mañana voy a pedri un crédito. Con dos cojones.
    A ver si nos vemos un dia de estos, leches.

  10. A ti te lo dan fijo, porque si no lo hacen más vale que vayamos emigrando a Laponia :))

  11. Picha, actualiza ya, joer, que se te echa mucho de menos…

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