Deccelerando

Aunque sea difícil de creer, esta es la primera vez que tengo tiempo de sentarme ante las teclas y escribir algo que no sean listas de alumnos, horarios de profesores o basura administrativa en general desde que volví de las vacaciones allá por el primer día de Septiembre. Acelerado a tope, montando la bala, moviéndome más que el rabo de una lagartija, luchando contra la torpe maquinaria de la administración pública con el mismo espíritu que Conan ante los pictos en las inmediaciones del Río Negro: yo gano por mis cojones.

Pero todo llega a su fin, y parece que las cosas se encauzan lo quieras o no. Los niveles de entropía se equilibran y, poco a poco, vamos volviendo a la normalidad y a ver espacios vacíos en la apretada agenda de nuestros días.

No crean, sigo los blogs habituales (porque puedo leer con una parte de mi mente mientras la otra se dedica a tareas de poca enjundia), y cada vez lo flipo más con todas las noticias que este manicomio al que llamamos sociedad nos regala jornada tras jornada. La crisis, por ejemplo, en la que no creo. Llámenla más bien una corriente de ajuste del sistema y ya empezaremos a estar más de acuerdo. De momento, yo lo único que veo es que nadie ha hecho los deberes, que estábamos (y estamos) en manos de tíos aburridos a los que lo único que se la pone dura es el dinero (al cual ni siquiera pueden acceder físicamente para bañarse como hacía el Tío Gilito), y que las pasaremos canutas más por miedo que por otra cosa.

La crisis verdaderamente preocupante es la de ideas. Esa sí que nos va a hacer daño, y mucho, a todos los niveles. Cuando una sociedad pierde de vista su futuro, tanto política como socialmente, cuando es incapaz de avanzar un paso más allá, entonces es el momento adecuado para hacer las maletas y solicitar un traslado de planeta, o de dimensión, o de universo…

Vaya usted a saber.

Sigan con sus vidas, que yo continúo al acecho. Piso suavemente el pedal del freno, pero no llegaré a detenerme. Qué más quisiera.

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3 comentarios

  1. El video no tiene mucho que ver con la entrada, cierto, pero la letra de la canción sí. Ya saben: “I got soul but I’m not a soldier”.

  2. Mira, si has sobrevivido a la primera semana de curso, estás preparado para cualquier cosa.

    Yo, además, tengo el “aliciente” de tener en el Instituto unas obras de ampliación que ya duran un añito. No hay más que tíos con cables, silicona y escaleras por todas partes. Pero creo que en dos o tres semanas seremos de nuevo un lugar normal.

    Besos y alegría por el reencuentro.

  3. Incluso los alternativos, o los virus sociales parecen estar repitiéndose, porque ni enquistándose podemos decir. En fin, de momento tendrás que seguir al acecho y si encuentras algo, ya sabes.

    Ah, y no te estreses demasiado, o no te rayes, o como se diga.

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