Hablaba el otro día de la verdadera crisis, la de ideas, y todo cuanto veo o leo a mi alrededor confirma mis sospechas de que no estoy equivocado. En los dos o tres últimos días he leído artículos en prensa en los que los más sesudos economistas del planeta achacan el estado actual de las bolsas (y, por ende, de nuestros bolsillos) a la avaricia de los pérfidos neocons (yuyu mutia, diría Tarzán) y a la falta de ideas para desarrollar nuevos modelos económicos que se ajusten a la realidad y a las necesidades del mundo actual.
Pues va a ser que sí.
Archivado bajo: Mondo Cane, Onanismo Mental, Opino Ergo Sum, Speaking in Tongues
